Salud se suma a la campaña Un abrazo por la epilepsia para hacer más visible esta patología

Escrito por Raquel Duran el 23/5/2016
El Complejo Hospitalario Universitario de Granada ha acogido el acto de presentación de la campaña Un abrazo por la epilepsia, enmarcada dentro del Día Nacional de la epilepsia que se celebra mañana, 24 de mayo.
Salud se suma a la campaña Un abrazo por la epilepsia  para hacer más visible esta patología

Esta iniciativa, impulsada por la asociación granadina APEMSI, junto con otras asociaciones como ACEPI (Córdoba) y AME (Madrid), ha sido presentado por el delegado de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Higinio Almagro, quien ha reiterado “el respaldo y la colaboración” de la administración sanitaria “para mejorar la calidad de vida de las personas con epilepsia y ha incidido en que el papel de las asociaciones de pacientes resulta fundamental en la defensa y el mantenimiento de unos servicios públicos y de calidad”.

Esta campaña lanzada a nivel nacional  tiene una duración de un año, periodo en el que se pretende alcanzar un  millón de abrazos. Se trata de promocionar fotografías y mensajes en redes sociales con el fin de visualizar y concienciar a la sociedad sobre esta patología, además de conseguir que personas públicas y famosas  le pongan cara a la epilepsia.

Para promover esta campaña se ha lanzado una serie de materiales con el lema elegido para que cualquier interesado pueda adquirirlos a través de la web diseñada para esta finalidad.

Además, en este acto de presentación se han llevado a cabo dos intervenciones; una por parte de un paciente con epilepsia, Pablo Rubio con la charla, `La cirugía ha cambiado mi vida ´ y otra por parte de una familiar de afectada, titulada `Vivir y convivir con una hermana con epilepsia´.

Unidad de referencia

La unidad de epilepsia refractaria de Granada está reconocida por el Ministerio de Sanidad como centro de referencia para el Sistema Nacional de Salud. Desde la puesta en marcha en 2002 de este dispositivo, el centro granadino ha intervenido a cerca de 500 pacientes para disminuir las crisis epilépticas en aquellos casos en los que los tratamientos farmacológicos no dan respuesta.

Este equipo está formado por profesionales de distintas especialidades como Neurología, Neurocirugía, Neurofisiología, Neuropediatría, Neurorradiología, Medicina Nuclear, Neuropsicología y Enfermería, lo que permite ofrecer un enfoque integral para el diagnóstico y tratamiento de esta patología.

De esta forma, la Unidad de Epilepsia Refractaria aborda de manera integrada actuaciones de prevención, promoción, asistencia, cuidados y rehabilitación a la persona con epilepsia farmacorresistente y su familia, poniendo el énfasis en la efectividad de la práctica clínica, el fomento del liderazgo clínico, la incorporación de la opinión de la ciudadanía, la eficiencia en la utilización de recursos, la transparencia y el impulso a la investigación.

 

Un procedimiento quirúrgico de alta complejidad

 

La epilepsia es, tras la migraña, la segunda condición neurológica más frecuente en nuestro medio, afectando entre un 0,5 y un 2% de la población. Sólo en España se estima que hay entre 250.000 y 380.000 epilépticos. La repercusión económica, social y personal de la enfermedad es por tanto muy importante.

 

La cirugía de la epilepsia es una alternativa de tratamiento para aquellos pacientes con crisis epilépticas incapacitantes que no se controlan con medicación. Esta técnica consiste en extirpar o aislar la zona del cerebro que produce las crisis epilépticas. Está especialmente indicada en aquellos pacientes en los que la epilepsia se origina en una zona concreta del cerebro (epilepsia focal), con una posibilidad de cese de las crisis en el 50-80% de los casos. Para saber si un paciente es candidato a cirugía es necesario realizar un estudio complejo en unidades especializadas en el tratamiento de esta patología.

Las pruebas diagnósticas se realizan en la unidad de vídeo-EEG, la cual dispone de dos habitaciones dotadas de cámaras de vídeo con audio y grabación continua sincronizada al registro de EEG y de otros parámetros biológicos. Cada habitación dispone de dos cámaras motorizadas, situadas a una distancia y en un ángulo en el que se aprecian claramente los movimientos del paciente.

 

Existe un pulsador en la cabecera del paciente y conectado a una alarma y al equipo de registro de forma que cuando el paciente tenga una crisis con una sola pulsación se avise a la enfermería y quede marcado en el registro.